Cromañon – Responsabilidad empresaria
Redacción de El Asesor 8 de abril de 2005
Mucho se ha escrito y se va a escribir acerca de la desgracia de Cromañon. Después del 30 de diciembre 2004 la palabra “empresario” sugiere a la opinión pública la idea de persona que incurre en conductas non sanctas, causantes de la misma.
Las actitudes que se imputan al empresariado son entre otras, el fin de lucro (permitiendo ingresar más espectadores de los autorizados, no observar las mínimas normas de seguridad en los materiales del local), la posible comisión de hechos de corrupción (permitiendo que los funcionarios encargados del control no vieran las irregularidades denunciadas) y además se deslizaba la ausencia del estado fiscalizador.
Nosotros podríamos ofendernos por el trato ligero al que se somete a los empresarios equiparando una presunta conducta delictiva, con la condición empresaria.
Por otra parte hay muchos empresarios que: Controlan las normas de seguridad e higiene, incurren en mayores gastos para garantizar la seguridad de sus empleados, clientes y público en general; no intentan sobornar al funcionario verificador. Hay muchos empresarios que están alejados del comportamiento delictivo que en general se les imputa.
Es verdad que nuestra conducta impacta en la sociedad, como empresarios somos libres para elegir, la diferencia entre la conducta que lleva al desastre y la que observan muchos empresarios diariamente está dada por una elección ética.
Nuestra conducta como empresarios tiene un impacto y unas consecuencias bien diferentes de nuestros actos privados. No podemos ignorar este hecho.
Esta es la dimensión de la responsabilidad social de los empresarios, que muchas veces es malinterpretada.
Fuente: Garantizar SGR del Banco de la Nación Argentina “Noticias”, Nº 26 – febrero 2005 – Resumen de la opinión del Dr. César Tortorella “Responsabilidad empresaria y el caso Cromagnon”.

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